Servicios básicos para una mejor calidad de vida

En el Perú llamamos servicios básicos a aquellos servicios como el agua potable, alcantarillado o desagüe y la energía eléctrica con los que gozan las familias para poder vivir con un estándar de calidad de vida en sus hogares. El país ha crecido, en un gran porcentaje, tan informalmente que la gente ha preferido construir casitas de esteras sobre terrenos inadecuados y además sin estos servicios, generando que la brecha en este tipo de infraestructura nunca se cierre y por el contrario se acreciente.

Este problema es una realidad con los que siempre se ha tenido que lidiar, surgiendo nuevos dilemas como los relacionados a la salud y estilos de vida que también se alejan de la educación. Esto, a pesar de las cifras económicas favorables que se puedan tener, no nos acerca a un país desarrollado, por el contrario, nos estanca en una imagen de pobreza que trasciende fronteras.

La etapa del terrorismo bárbaro pasó. Recordemos que por esa trágica situación miles de peruanos provincianos migraron a Lima en busca de paz, dejando atrás su estilo de vida y sus recursos capitales. Lima solo los albergó en donde pudo. Es así que de pronto los cerros de piedra y de arena se vieron cubiertos de esteras; las laderas de los ríos y las quebradas igual.

Terrible situación porque no hubo política alguna ni mandatario que les dijera que donde se estaban asentando era imposible de vivir, no porque no se pudiera sino porque no se debía, a razón de un suelo no habilitado, la improvisación e informalidad en la construcción y porque no había servicios básicos; lo que convertía a las zonas en vulnerables porque, además, hay condiciones climatológicas extremas que cada cierto tiempo se dan como el fenémeno El Niño y porque somos un país de alto riesgo sísmico.

Así están casi todas las ciudades del Perú. Por ello, los planes urbanos, las políticas habitacionales son tan importantes en el mundo. No se entiende, ¿por qué no se impulsa con la fuerza que se necesita en el país? ¿Por qué no se cambian las invasiones por la vivienda social, la vivienda económica? ¿No hay suelo? Hasta donde recordamos, desde hace más de una década se habla de la generación de suelo urbano, sin mayores logros por parte del Estado. ¿Terrenos hay? Claro que hay y siguen ahí expuestos a la informalidad.

¿Cuándo será que el Estado en verdad empiece la reforma social? ¿Acaso no es cierto que a pesar de subsidiar una vivienda, las retribuciones son mayores en impuestos prediales y servicios como el agua y la energía eléctrica pagada? ¿No es más factible invertir en tendido de agua y energía, que ver como miles de familias se pasan décadas en arenales sin nada más que su pobreza?

Contar con servicios básicos son indicadores de desarrollo. En el país hay cerca de 10 millones de peruanos que no tienen agua potable. Hay cifras que nos dicen que el 61% de la población del área rural no tiene acceso a instalaciones sanitarias en sus hogares, mientras que en el área urbana existe un 25% en la misma situación. En un país que se jacta de su crecimiento eso ya es despreciable.

Peor cuando no se fomenta el desarrollo tecnológico, por ejemplo, en el tema del agua. Hay sistemas tan simples como los atranieblas para generar ese recurso hasta otros más sofisticados como la desalinización en desiertos costeros que permitan no solo su consumo con microplantas de tratamiento sino también el crecimiento del agro. Y en el lado de la generación eléctrica hay tanto como los paneles fotovoltaicos, la energía eólica y hasta la fuerza de los mares y ríos para hacerlo. ¿Qué esperamos?

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