Mejorando la gestión hídrica para enfrentar el cambio climático

El calentamiento global representa un peligro inminente a nivel mundial. En nuestro país, los cambios de temperatura tienen especial incidencia en las fuentes hídricas, con efectos severos tanto en aguas superficiales como subterráneas. Ante ello, cada Empresa Prestadora de Servicio (EPS) se ubica en determinadas regiones hidrológicas, como un punto de inicio para mejorar la gestión del agua y poner en marcha procesos de adaptación al cambio climático.

Como parte de la iniciativa “Viernes de Aguas”, el Organismo Técnico de la Administración de los Servicios de Saneamiento (OTASS) brindó una charla acerca de las implicancias que tendrá el cambio climático en la gestión hídrica de las Empresas Prestadoras de Servicio (EPS), la cual estuvo a cargo del investigador Luis Aragón, miembro de la Dirección de Monitoreo y Evaluación.

ESCALAS TEMPORALES

El especialista señala que, cuando se habla de los efectos del cambio climático, las escalas temporales juegan un rol determinante, ya que se debe evaluar estadísticas de los últimos 30 años para tener un indicador de la influencia de ese fenómeno en diferentes escenarios.

Un estudio del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) muestra que desde el año 1980 existe un crecimiento sostenido en la variación de la temperatura media anual en el planeta, con un aumento de 0.40 °C hasta el 2007. Ante esta preocupación, la comunidad científica ha elaborado varios modelos con distintos escenarios, a fin de reducir el incremento de la temperatura.

Desde el año 1980 existe un crecimiento sostenido en la variación de la temperatura media anual en el planeta, con un aumento de 0.40 °C hasta el 2007.

 

Uno de los gráficos expuestos por Luis Aragón demuestra que, desde el año 1980 hasta la actualidad, los eventos hidrológicos extremos (sequías, inundaciones) generan mayores pérdidas económicas que los eventos geofísicos (terremotos). En el caso específico del Perú, se prevé que la influencia del cambio climático sea alta, especialmente sobre las fuentes hídricas.

El investigador sostiene que dentro de las regiones también se pueden hacer análisis específicos, como en el caso de los andes tropicales, donde se ha demostrado el incremento constante de la temperatura superficial, la cual aumentó en 0.68 °C desde 1939, con un promedio de 0.1 °C por década.

REDUCCIÓN DE LA OFERTA HÍDRICA

Un documento de síntesis elaborado por el Senamhi propone una división del territorio peruano en regiones hídricas, delimitando cada una de ellas de acuerdo a su clima, geografía, entre otras similitudes. “Tenemos básicamente toda la región Pacífico en la costa, seguido de la vertiente del Atlántico y Titicaca. Tres regiones en total. Lo que hemos hecho es analizar qué está pasando en cada una”, explica Aragón.

En base a una serie de cuadros, el expositor señala que existe una reducción histórica de la oferta hídrica superficial comparando la data de 1970 a 1999, con la de 1980 al 2009. En el Pacífico se ve una reducción en el orden de 18 por ciento, en el Atlántico de 30 por ciento y en el Titicaca del 5 por ciento. Hablamos de una data histórica de 50 años”, explica.

Si proyectamos la data histórica a futuro, se observa que para el año 2050 las reducciones en las mismas vertientes podrían ser muy severas, especialmente en la zona costera. Por ejemplo, en las regiones Pacífico 1, 2 y 3 la oferta hídrica disminuiría un 47%, mientras que en el Atlántico el valor a reducir es de 10%, y en el Titicaca 23%.

 

AGUAS SUBTERRÁNEAS

Los escenarios expuestos hacen referencia a las probables reducciones de agua superficial como ríos, manantiales o lagos. Pero no es de extrañar que el cambio climático también sea una amenaza para las aguas subterráneas. Aragón explica que en el Perú todavía no existen estudios científicos sobre este punto en particular, por lo que cita el caso de la cuenca del río Pirai (Bolivia) al 2030.

“La escorrentía muestra una tendencia a la reducción del año 1992 al 2030 en las aguas superficiales, pero también nos muestra un comportamiento similar en las aguas subterráneas, ya que es parte del ciclo hidrológico. Si entre 2010 y 2030 se tienen 200 mm por año, al 2030 se tendrá prácticamente 100 mm o menos. Aparentemente el agua subterránea va a ser más perjudicada que el agua superficial, porque va a tener más del 50 por ciento de reducción”, sostiene.

Señala también que dentro de las cuencas se están identificando sectores, receptores, acuíferos, humedales, suelos, entre otras zonas, a fin de identificar zonas de recarga.

¿QUÉ SE ESTÁ HACIENDO?

Con la finalidad de que la reducción de los recursos hídricos no afecte la gestión de las EPS que están en el Régimen de Apoyo Transitorio (RAT), el OTASS optó por utilizar esa data para ubicar a cada empresa en una región determinada. “Por ejemplo, en la región hidrológica del Pacífico 6 está la EPS Tumbes, y se ha ubicado ahí porque ya sabemos qué reducción o incremento va a tener”, señala Aragón.

Los cuadros elaborados por el OTASS permiten observar con claridad que las EPS ubicadas en la costa, a excepción de Tumbes, se van a ver afectadas a futuro con problemas de reducción de la oferta hídrica. “Prácticamente toda la costa central va a tener reducciones de 42 por ciento en promedio, mientras que la situación es más crítica en la costa sur”, explica.

El caso del Atlántico es menos alarmante, pues los índices de reducción se encuentran en valores aproximados de 5% y 6%. Estos casos son menos graves pero también deben ser tomados en cuenta. No obstante, la prioridad está centrada en las regiones hidrológicas del Pacífico.

Ante ello, el Decreto Legislativo 1280 refiere que los prestadores de servicio tienen a su cargo la elaboración de procesos de adaptación al cambio climático (PACC), como instrumentos de carácter ambiental que sirvan de insumo para el Plan Maestro Optimizado (PMO).

BALANCE HÍDRICO

“Para poder emitir opinión sobre las EPS primero debemos conocerlas. En cada EPS, de las 50 que hay en el Perú, hay un estudio tarifario, y cada uno cuenta con un capítulo que habla sobre el balance hídrico, en el cual se observa la oferta y demanda de cada empresa”, explica Aragón.

El OTASS ha recogido información de los estudios tarifarios de cada EPS y los ha clasificado por cada tipo de fuente por captación (superficial y subterráneo, que a su vez incluye galería filtrante) para saber qué cantidad de agua está extrayendo. En el caso de la EPS Selva Central, por ejemplo, más del 70% proviene de agua proviene de fuentes superficiales y alrededor de 30% de agua subterránea.



“En este caso hemos priorizado las EPS RAT, que son las gestionadas por el OTASS, y hemos encontrado cuáles son sus fuentes hídricas. A nivel nacional hemos encontrado que el 73 por ciento captan aguas de la superficie y el saldo son aguas subterráneas. Este es un promedio, ya que hay EPS que prácticamente viven de aguas subterráneas y viceversa”, detalla Aragón.

LICENCIAS PARA EL USO DE AGUA

El expositor asegura que en el Perú es necesario comprender que para usar el agua, de cualquier tipo de fuente hídrica, es necesario seguir un proceso de adquisición de derecho de uso, que concluye en una licencia. “Cualquier persona natural o entidad tiene que seguir este proceso”, señala.

La tabla muestra los recursos hídricos extraídos por cada EPS RAT según los estudios tarifarios, el valor extraído de la EPS y el máximo permitido por la ANA. En algunos casos el valor extraído sobrepasa lo permitido por licencia, lo que puede ser motivo de un proceso sancionador.

 

Respecto a este punto, precisa que algunas EPS son propensas a procesos sancionadores por parte de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) por sobrepasar los límites establecidos o ante la ausencia de licencia vigente.

“Una situación óptima es la de EPSEL (Chiclayo), cuyo estudio tarifario dice que tenemos 2,273 litros por segundo, y tiene un límite de 2,519 de acuerdo a la ANA. Pero en Huaral, que tiene un registro de 211 litros por segundo, no cuenta con licencia vigente ante la ley, es decir, es como si estuviera manejando sin brevete”.

Y añade, “otro caso más crítico es el de San Martín. De acuerdo al estudio tarifario de Sunass, cuenta con un balance hídrico de 952 litros por segundo, ellos informan 643 y la cantidad que tienen en resolución solo es de 468. El que tiene validez es el último, porque es el de la ANA, entidad que da la licencia”.

Aragón resume que cada EPS tiene su propio historial de problemas de recursos hídricos. La Sunass señala que las EPS RAT en conjunto manejan cerca de 10,000 litros por segundo, pero lo que se reconoce oficialmente es la mitad.

“Yo considero que para que una EPS sea sostenible en todos los aspectos, primero debe ser sostenible desde el punto de vista hídrico. Debe garantizar el caudal que requiere. Es como tener el mejor auto, pero sin combustible no puede andar. El agua es como combustible para las EPS”, explica.

Ante ello, asegura que el OTASS viene trabajando en un programa para el fortalecimiento de los derechos de uso de agua de las EPS. Señala que se trata de una iniciativa agresiva que buscará solidificar la entrega de licencias, a fin de evitar conflictos sociales.

 Publicado en revista Agua y Saneamiento Ed. 10.