Campamentos mineros, arquitectura e ingeniería

Casi todos los asentamientos mineros se caracterizan por estar ubicados en zonas remotas, con alturas extremas y climas adversos. Eso lleva a tener una especial preocupación por las condiciones de infraestructura y habitabilidad de sus trabajadores en la faena.

“Es por eso que una arquitectura e ingeniería adecuada para estos lugares requiere consideraciones particulares de diseño, lo que conlleva a desarrollar una actividad profesional multidisciplinaria especializada, única manera de dar calidad de vida a quienes necesitan por su trabajo permanecer por varios días en estos ambientes extremos”, asegura el estudio chileno Correa 3.

Indica que hay que tener en cuenta cantidad de trabajadores, directos e indirectos; cantidad de camas y tipos de dormitorios; condiciones ambientales; calidad del sueño, es decir, manejar el silencio y la luz, consideraciones en el diseño acústico y decibeles. Además hay que considerar estado sicológico: evitar el aislamiento, sensación de aislamiento, la nostalgia, angustias. etc. Hay que tener en cuenta el tema logístico como el funcionamiento de cocina, comedor y servicios; así como la construcción, vale preguntar, si será un edificio de uso temporal o de un edificio permanente. También si el edificio es amigable con el medio ambiente, entre otros factores.

En ese contexto, Correa 3 Arquitectura e Ingeniería, indica que un campamento minero podría ser parecido a un hotel, pero considerando que sus usuarios no son exactamente turistas por unos días, ellos están en ese lugar por trabajo. Son alojamientos para varios ocupantes, con costumbres diferentes, por lo que para hacer más humana la convivencia es necesario diseñar promoviendo siempre el contacto entre los trabajadores. Así surgen sectores de encuentro a pequeña escala, medianos de tipo recreativo o de gran tamaño como comedores y zonas deportivas.

HOTEL PABELLÓN DEL INCA

Un ejemplo de campamento minero es el llamado Hotel Pabellón del Inca, que fue el primer concepto en Chile de hotel. A la minera Doña Inés de Collahuasi (cobre), se le propuso hacer un concepto distinto que se alejara al clásico campamento deshumanizado. Está ubicado a 3,845 msnm en condiciones de altura con efectos de puna por cuanto la propuesta de Correa3 fue realizar un edificio intercomunicado protegido y ambientalmente controlado.

La arquitectura se ajusta a los requerimientos de la empresa, incorporando elementos de confort físico y psíquico hasta entonces desconocidos en el rubro de la minería, como son los jardines interiores humidificados, las circulaciones cerradas climatizadas, los puntos de encuentro o lugares de recreación estratégicamente ubicados y ambientados para su correcto uso, con los accesos controlados que generan encuentros y sociabilización, etc. En 1997, este edificio ganó el primer premio en la categoría mayor del “Modular Building Institute” de los EE.UU., compitiendo con más de 300 proyectos en todo el mundo.

El proyecto es del año 1997, la superficie total 32,600 m2 con capacidad para 4,100 personas. Del área total, 1,200 m2 están destinados a tres jardines interiores cubiertos, ubicados estratégicamente en las áreas de dormitorios. Según uno de las paisajistas del proyecto, Gabriela Bluhm, el concepto era generar un oasis o una quebrada de colores diversos y estacionales, de temperatura y humedad distinta.

Un espacio donde poder reunirse, fomentar el encuentro social y visual, que en algún grado ayude a sopesar el alto número de cuadro depresivos y ostracismo propios de los trabajadores de la minería. “Ellos conviven en estos hoteles 4 a 7 días continuos, aislados de sus familias, trabajando turnos diarios de 12 horas, sumado a la propia bastedad del desierto, que para muchas personas termina por agobiar. En este sentido, estos espacios de encuentro y vegetación toman mayor sentido e impacto para quienes los recorren”, contó Bluhm.

Otro proyecto hotelero de este estudio es el Hotel Mina Los Pelambres (cobre) construido en parte con módulos prefabricados reutilizados del campamento de construcción “El Chacay” de la misma minera. También se rehabilitaron algunas alas del campamento de construcción, transformándolo en un hotel permanente. La arquitectura pone especial énfasis en el bienestar del trabajador y aplica coherentemente el concepto de hotel minero. El complejo hotelero resultante obtuvo cuatro premios internacionales en 2001, tanto en categorías de restauración como de nuevas construcciones. La superficie total de este campamento es de 14,530 m2 y tiene capacidad para 680 personas.

ANTAMINA

En Perú, el estudio proyectó el Campamento Yanacancha de Antamina. La firma dice que desde un principio trabajó bajo consideraciones de sustentabilidad, por lo que fue de especial importancia el emplazamiento del campamento, siendo utilizados los elementos propios del entorno, tales como las vistas, el sol, la pendiente y el río.

Por ello, se consideró integrar el río en el proyecto, generando una franja de protección de su cauce natural, que no sea intervenida en el proceso de construcción de las edificaciones, convirtiéndose en un área de protección ecológica. El cauce natural de las aguas está presente en las circulaciones y en las recreaciones convirtiéndose en el organizador del proyecto.

Además, el campamento se diseña de manera tal que todos sus recintos estén conectados entre sí en forma cerrada, para permitir a los trabajadores desplazarse en todas direcciones dentro de las instalaciones, sin necesidad de salir al exterior, protegiéndose así de las condiciones climáticas propias de la cordillera a 4,000 msnm. Año del proyecto 2007. La superficie total es de 47,100 m2 y la capacidad es de 3,838 personas.