Argentina: La construcción en seco competirá con los ladrillos

En enero el Gobierno argentino concretó dos medidas que apuntalarán la construcción: el establecimiento del sistema de balloon frame (entramado de madera) y el de steel framming. Este último se basa en estructuras metálicas, de acero galvanizado, donde las paredes se conforman con diversas capas de materiales, como lana de vidrio, poliestireno expandido (telgopor), placas de yeso y de cemento, entre otros materiales.

“Este sistema ha ido adquiriendo cada vez más peso en la obra pública gracias a que reduce los tiempos de ejecución. Se utiliza en muchos planes de vivienda de interés social en las provincias con climas más rigurosos y también ha sido el sistema adoptado por el Ministerio de Educación a la hora de comenzar con el plan de 3,000 jardines de infantes”, explicó la presidenta del Instituto de la Construcción en Seco (Incose), Corinna De Barelli.

Si bien ambas tecnologías ya eran utilizadas en el país, el cambio es que ahora no requerirán tramitar un CAT (Certificado de Aptitud Técnica) para iniciar cada proyecto. Un requisito que implicaba un procedimiento burocrático que desalentaba la adopción de estos sistemas. Actualmente, tanto la construcción en seco como la de madera pueden competir en igualdad de condiciones con los ladrillos en las licitaciones de obras públicas entre las que se planea la construcción de las viviendas sociales, comentó.

Sin embargo, la medida ha sido motivo de debate en el sector, al cuestionar si estos sistemas permitirán bajar el costo de construcción, si cumplen con la normativa relativa a los Estándares Mínimos de Calidad para viviendas de interés social y qué tan aptas son para las distintas regiones del país. “Siempre se les exigieron estos estándares. La diferencia es que ahora se regularon. Es más, todos los sistemas sándwich, que tienen aislaciones intercaladas en la estructura, tienen más posibilidades de cumplir con un nuevo requisito del nivel de aislación térmica de la norma IRAM 11605, que para mejorar la eficiencia energética, se aumentó de la categoría C a la B. La mampostería de ladrillo hueco de 18, que es la más utilizada en todo el país, no cumple con la B; buscamos revertir una situación en el que el sistema de construcción predominante muchas veces ni siquiera cumple con la C”, explicó el director nacional de Desarrollo Urbano, Pablo Guiraldes.

Por su parte, el ex asesor del Ministerio de Planificación y especialista en planeamiento territorial y vivienda del Banco Mundial, Fernando Néstor Murillo, señaló que el costo de la vivienda social en la Argentina ha sido históricamente más alto que los que manejan los países limítrofes. “Las medidas son positivas ya que permitirán bajar costos y dar mayor flexibilidad a la construcción, siempre y cuando se cumplan determinados estándares de calidad. La clave está en los detalles”, advierte el especialista quien asegura que las terminaciones y los complementos definen la calidad y el costo en cualquier sistema constructivo.

En tanto, aclaró que el problema estaría en el costo de mantenimiento. “La madera, por ejemplo, requiere de un tratamiento especial para cumplir con las normas anti-fuego”, aclara el especialista. “Teóricamente son más baratos, pero no tenemos suficiente experiencia en el país para aseverarlo, hay que esperar los resultados de los proyectos”, agrega el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss.