Túneles Santa Rosa y San Martín: Interconectando Lima

Dos túneles y dos tiempos de construcción diferentes. Así se puede clasificar el trabajo hecho en los corredores viales Santa Rosa y San Martín, que unen físicamente los distritos del Rímac y San Juan de Lurigancho. La obra debió terminarse en el primer trimestre del 2011. Sin embargo, un derrumbe de 30 m en el interior de uno de los túneles paralizaron las labores durante cuatro años.

A pesar de ello, la nueva gestión municipal del alcalde Luis Castañeda, que inició esta infraestructura allá por el año 2010, llegó a concluir la conexión en una segunda etapa, que incluyó el reforzamiento integral de las bóvedas y la estabilización de las laderas en los accesos.

Los túneles son dos vías construídas en paralelo y en un solo sentido cada uno. El Santa Rosa (túnel Sur) inicia su curso como continuación de la avenida Prolongación Tacna, que conduce el transporte desde el Centro de Lima hacia San Juan de Lurigancho. En tanto, el San Martín (túnel Norte) inicia en la avenida Lima en San Juan de Lurigancho hacia el centro.

Ambos túneles tienen una longitud de 243.88 m. La losa de concreto usada alcanzó los 0.25 m. En tanto, que el total de la calzada llegó a los 11.08 m, con un ancho de veredas de 1.80 m a cada lado. La altura total de los túneles llegó a los 7.82 m con un gálibo de 5.30 m. Las vías de acceso tienen una longitud aproximada de 2,000 m.

RECUPERACIÓN

En el año 2011, el túnel Santa Rosa sufre un derrumbe de aproximadamente 30 m. El volumen de escombros alcanzó cerca de los 2,600 m3, lo que generó un problema que se solucionó en el año 2015, en una segunda etapa del proceso.

El gerente de Proyectos de Emape, ingeniero José Justiniano, informó que la recuperación se logró rellenando 600 m3 de cavidades con concreto fluido de f´c=150 kg/cm2. Luego con la reexcavación de 1,600 m3 de escombros, consolidados con inyecciones de cemento de f´c=200 kg/cm2.

Para estabilizar la zona, se colocaron cuatro paraguas de micropilotes (cada uno de 29 tubos de acero de 149 mm de diámetro, inyectados de concreto), 35 cerchas o arcos metálicos (perfiles de acero WF 6 x 25, una cada 0.75m), mallas de acero de refuerzo y shotcrete de f´c=350 kg/cm2 y 0.16 m de espesor.

En resumen, el proceso consistió, “en primer lugar, en la consolidación de los escombros con la aplicación de shotcrete; luego, en la colocación de cerchas próximas al derrumbe por ambos lados (Rímac y San Juan de Lurigancho), a continuación la construcción de cierres laterales de la bóveda del derrumbe y colocación de concreto fluido desde cada lado”, indicó el ingeniero Justiniano.

Para el relleno de la bóveda se requirió ampliar el sondeo existente y efectuar una nueva perforación de la roca desde la parte exterior hasta la zona del derrumbe (aprox. 15 m de longitud y 6” de diámetro). Se procedió luego a la construcción del primer paraguas de 9 m de longitud, las inyecciones de cemento y las excavaciones en pases de 0.75 m solo por medio de equipo mecánico, colocándose, a medida que se avanzaba la excavación, las cerchas de sostenimiento. Se continuó con el segundo, tercer y cuarto paraguas y finalmente se efectuaron las inyecciones de consolidación para rellenar los huecos en la bóveda.

El derrumbe de aproximadamente 30 m generó un volumen de escombros de cerca de los 2,600 m3. La recuperación del túnel se logró rellenando 600 m3 de cavidades con concreto fluido de f´c=150 kg/cm2. Luego siguió la reexcavación de 1,600 m3 de escombros, consolidados con inyecciones de cemento de f´c=200 kg/cm2.  Detalle de la instalación de cimbras en el reforzamiento.

 

REFORZAMIENTO

La segunda etapa también incluyó el reforzamiento de la infraestructura. Para ello se colocaron 40 cerchas o arcos metálicos en las zonas adyacentes al derrumbe del túnel Sur (zonas de blindaje y del portal de salida) y 47 cerchas en túnel Norte (zonas de los portales de entrada y salida); en todos los casos, cubiertos de concreto lanzado (shotcrete) de f´c=350 kg/cm2.

El revestimiento integral de los túneles se ha efectuado con concreto armado (0.25 m y 0.35 m de espesor, con doble malla de acero), con un volumen total de 6,000 m3 de concreto f´c= 350 kg/cm2 y 120,000 kg de acero.

También se han colocado dos paraguas de 29 micropilotes en el ingreso al túnel Norte y a la salida del túnel Sur, confinados con una viga de concreto armado f’c =350kg/cm², ambos en el sector de San Juan de Lurigancho.

El acabado interno también tuvo una solución nueva. “Para el revestimiento de las bóvedas se usó un encofrado especial curvo, que no se instaló a todo lo largo de los casi 250 m de los túneles, sino que fue un encofrado deslizante. Éste iba avanzando sobre unos carriles especiales mientras iba lanzando el concreto hacia la bóveda”, comentó el gerente de Proyectos de Emape.

Para el revestimiento de las bóvedas se usó un encofrado especial curvo y deslizante. Éste iba avanzando sobre  unos carriles especiales mientras iba lanzando el concreto hacia la bóveda. 

 

LADERAS

Los trabajos de estabilización en las laderas del sector Rímac incluyeron 4,850 pernos de sostenimiento de 32 mm de diámetro y longitudes de 4 m a 12 m de longitud, 6,500 m2 de mallas de acero y 3,000 m de cables de sostenimiento, en aproximadamente un 90% del tramo. También se ha colocado 190 m de Barrera Dinámica de 750 KJ para contención de la caída de piedras.

En el sector de San Juan de Lurigancho, en la ladera sur se ha construido un muro soil nailing (muro anclado con pernos en el terreno) de 56 m de longitud y altura variable de 4 m a 12 m. Acá se instalaron 98 pernos de sostenimiento de 40 mm de diámetro y longitudes de 4.50 m a 10.50 m de longitud, 940 m2 de mallas de acero y 90 m3 de shotcrete. También se ha construido un muro de sostenimiento convencional de concreto armado 45 m de longitud.

Los trabajos de esta infraestructura vial han significado aproximadamente 30,000 m3 de movimiento de tierra (excavación en túneles, estabilización de laderas y vías de acceso). Se han colocado 200,000 kg de acero (cerchas y acero de refuerzo), 7,000 m3 de concreto (shotcrete y concreto convencional, pavimento rígido) y 350 m3 de concreto asfáltico.

Los trabajos de estabilización en las laderas del sector Rímac incluyeron 4,850 pernos de sostenimiento de 32 mm de diámetro y longitudes de 4 m a 12 m de longitud, 6,500 m2 de mallas de acero y 3,000 m de cables de sostenimiento. Se han intervenido 10 escaleras. Se han tendido 10,000 m2 de pistas locales y más de 20,000 m2 de nuevas veredas.

 

ENTORNO

Las obras civiles de los túneles Santa Rosa y San Martín no solo se circunscribieron en la zona de intervención. Los trabajos incluyeron la mejora del entorno urbano y el área de influencia.

El ingeniero Justiniano informó que se han remozado los paraderos de la avenida Prolongación Tacna en el lado del distrito del Rímac, mientras que en el lado de San Juan de Lurigancho se han ampliado las vías de las avenidas Perú y Lima.

“Se han invertido aproximadamente 10 millones de soles en el mejoramiento de la zona. Se han intervenido 10 escaleras, tres parques, una casa solidaria y tres losas deportivas en 60 días. Se han tendido 10,000 m2 de pistas locales y más de 20,000 m2 de nuevas veredas”, puntualizó el funcionario y agregó que la mejora también incluye la calidad de vida de los moradores de ambos distritos.

 

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