The Wall Ultralonge: Un muro de sensaciones

El chef Christian Bravo busca innovar en el mercado gastronómico a través de novedosos formatos. Tras convertir en franquicia Bravo Restobar, el también empresario decidió apostar por otro producto: The Wall Ultralonge, dirigido a un público selecto con una edad promedio de 30 años. Encargó el diseño de la nueva propuesta al estudio Oneto/Sousa Arquitectura Interior.

“Una característica de este proyecto era que el cliente es fanático de la banda británica Pink Floyd y deseaba que esta idea se introdujera de alguna manera en el diseño. Otro detalle importante radicaba que el concepto de su propuesta tendría un componente de diversión más pronunciado a diferencia de sus otras marcas”, señala la arquitecta Fátima Sousa, jefa de diseño de la firma Oneto/Sousa Arquitectura Interior.

The Wall Ultralonge se ubica en uno de los niveles inferiores del Centro Comercial El Polo en Surco, en un área de 200 m2 que anteriormente ocupó The Piano.

El visitante, luego de atravesar el ingreso, se encuentra con el espacio principal de esta propuesta, distribuida en dos espacios plenamente marcados.

A la derecha se ubica el bar con una barra de 11.60 m que remata en el área destinada al DJ que se encuentra elevado 1.80 m. La falda de la barra esta revestida con piezas en relieve hexágonales enchapadas en madera ébano, mientras que en su tablero yace un enchape de mármol que le otorga elegancia y una gran durabilidad.

Acompañando al tablero en el mismo nivel en la parte posterior, se sitúa una pequeña malla de acero perforado retroiluminada, que cubre una canaleta de agua. “La malla permite que los barman preparen los tragos libremente frente a los visitantes y que el área siempre se mantenga seca”, explica la arquitecta.

Detrás de la barra se encuentra el muro forrado en piedra volcan que da origen al nombre del local, “The Wall” como el undécimo álbum de la banda británica de rock. Sobre él se proyectan diversas imágenes y animaciones de ambientes, ciudades, paisajes, entre otros. “Se juega con diferentes proyecciones en la pared, lo cual va creando diferentes sensaciones en el público”, detalla.

Regresando a la visión del visitante, en el lado izquierdo se halla la zona de mesas y sillas altas. Lo peculiar de este mobiliario es que la parte superior, llámese asiento y respaldar, pueden girar independientemente de las patas, posibilitando que las personas puedan girar cómodamente 360 °para acciones como conversar y lograr estar más involucrado con el entorno.

Detrás de la zona de mesas nuevamente se ubica un muro. Dada la dimensión del mismo, inicialmente se apostaría por un gran espejo que genere la idea de amplitud. Sin embargo, el estudio Oneto/Sousa Arquitectura interior prefirió optar por piezas de espejos en formatos rectangulares y cuadrados colocados indistintamente generando una composición, que con el reflejo da la idea de amplitud y a la vez crea un efecto más lúdico. Estos espejos están iluminados por los lados superior e inferior, dando así mayor profundidad.

El espacio principal se separa de la zona de baños a través de listones de madera de piso a techo. Más apartado y camuflado por cortinas texturadas, se ubica la zona privada, en un nivel más alto y con un sofá en forma de “L” que bordea toda el área.

La iluminación de The Wall Ultralonge se compone de lámparas RGB en diferentes puntos del local, que acompañan las proyecciones de la pared que son el atractivo principal. Sobre la zona de mesas y sillas descuelgan del techo unas lámparas en color negro con iluminacion puntual. La zona de baile está compuesta por proyecciones de figuras que caen sobre la bola de discoteca, dando así movimiento a esa área.

Más en revista Proyecta Ed. 34.

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