White Canvas: Un lienzo blanco en las canteras de Sillar

Con una propuesta calificada como “radical, única y de calidad extraordinaria”, los arquitectos Sebastián Paredes Smith, Marisol Layseca Prieto y Gerardo Chávez Maza, egresados de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). Obtuvieron el primer lugar en el Concurso Internacional de Ideas “Inspiration Hotel 2014” de Opengap, en el que se presentaron más de 200 propuestas de espacios para la inspiración artística.

El proyecto “White Canvas” ha sido concebido como una estructura flotante en las canteras de sillar, en la ciudad de Arequipa, planteándose como un edificio potenciador de actividades artísticas. Una especie de lienzo blanco dentro de las paredes del sillar que, además de expresarse como paisaje natural, involucra la revalorización del lugar.

Los arquitectos peruanos se impusieron entre más de 200 propuestas de profesionales de varias partes del mundo. Ellos se hicieron acreedores a un monto de € 2,000 y la cobertura para diversas publicaciones internacionales. Cabe resaltar que Perú se ha convertido en el primer país de Latinoamérica en ganar este concurso, que se realiza cada dos años.

 

Implantación del proyecto, extracción del sillar, su utilización como pieza arquitectónica. Gráfica de taller pictórico en las instalaciones de White Canvas. Referencias del tallado sobre piedra y verticalidad de las canteras. La estructura flotante está formada por vigas y columnas de concreto compuesto con arena de sillar, y se ancla en los extremos produciendo tensión entre ambos farallones.

INSPIRATION HOTEL

La plataforma española Opengap, especializada en la organización de competencias arquitectónicas de alcance mundial, realizó una nueva edición del Concurso Internacional de Ideas “Inspiration Hotel”, con el objetivo fundamental de proponer un refugio de introspección e inspiración para artistas. Un lugar que se pueda alquilar no solo como una habitación de hotel, sino como un estudio para realizar actividades creativas o buscar inspiración durante un periodo de tiempo determinado.

El objetivo del concurso fue obtener propuestas innovadoras, contemporáneas y vanguardistas que sirvan de inspiración para los usuarios, favoreciendo su confort psicológico, emocional y sensitivo. Además, el espacio deberá propiciar la creatividad, que facilite el desarrollo de ideas y el trabajo en base a estas.

Las bases de la competencia no establecen limitaciones ni restricciones respecto a las dimensiones de los proyectos. Partiendo de un programa básico, cada equipo participante debía disponer las proporciones de su propuesta, según las características propias de la misma.

El concurso apeló a la libertad del participante. Por ello, tampoco se fijaron en las bases una ubicación o contexto en específico. Cada concursante podía elegir el lugar de implantación según crea conveniente, pero justificando su elección y explicando de qué manera el proyecto se relaciona con el entorno escogido. Para ello, se enfatizó la búsqueda de una diversidad de ideas y situaciones particulares.

El jurado del concurso estuvo conformado por los arquitectos mexicanos Rafael Plascencia, de 3Arquitectura; Andrea Soto, de Atelier ARS°; y Jorge Tejeda, de Vargas + Tejeda Arquitectos. En su acta, presentada el 23 de enero de este año, destacaron las virtudes de la propuesta peruana.

“Un proyecto que nos presenta una propuesta radical, única, de una singularidad y calidad extraordinaria en el que a partir de una estructura muy sencilla se logra una multiplicidad de lecturas sumamente interesantes”, señala el acta, y agrega que “tiene la virtud de apropiarse de un espacio existente, arraigando el edificio a su contexto de una forma pulcra, muy primigenia y con una belleza inherente muy fuerte”.

El jurado, asimismo, resalta la renuncia al formalismo por parte del edificio, y la recuperación de las ideas básicas de la arquitectura, como la estructura, el espacio, los vacíos, los trayectos y sobre todo, la luz, que juega un papel determinante para la inspiración.

“El proyecto evoca la creatividad de los usuarios de una forma distinta y saliéndose de lo esperado, poniendo en crisis al artista, situándolo en un espacio neutral, frente a un lienzo de piedra. Es muy interesante cómo saca al artista de su zona de confort y lo confronta directamente con la piedra. Un espacio con género único, dirigido exclusivamente al espíritu de creación artística”, indica el acta.

 

WHITE CANVAS

Las imponentes canteras de sillar, a media hora de la ciudad de Arequipa, constituyen un prominente cañón de piedra volcánica blanca con una extensión de 15 km y de acentuada verticalidad, que lo dota de una belleza inigualable. La tradicional práctica de extracción y labrado del sillar ha motivado su declaración como Patrimonio Cultural de la Nación, dado su importante valor histórico.

El proyecto “White Canvas” se implanta dentro de una grieta en uno de los frentes del cañón que sirve como acceso de los artesanos al lugar desde la parte alta. Este vacío natural es aprovechado para insertar la estructura, que será contenida por los imponentes farallones blancos que conforman las paredes de la grieta y nutrirse así de la fuerza de la piedra.

La estructura flotante está formada por vigas y columnas de concreto compuesto con arena de sillar, y se ancla en los extremos produciendo tensión entre ambos farallones. Del mismo modo, conforma una pantalla en la fachada capaz de sostener grandes bloques de piedra suspendidos, como un tejido esculpido, y crea un frente continuo sobre el vacío.

Las canteras son recreadas en los talleres para los artistas. La configuración ascendente o descendente de estos ambientes se define según las necesidades de cada disciplina. Todos los talleres poseen un frente abierto hacia uno de los lados de la grieta, con el fin de generar un contacto con la piedra, abstrayéndose en su fuerza imponente.

Mientras tanto, el camino original de los artesanos se mantiene debajo de la estructura suspendida, y se plantea como un gran espacio abierto de experimentación libre con el material.

El proyecto en conjunto representa un recorrido cuyo remate balconea hacia el margen del cañón. Desde ese punto, es posible apreciar el paisaje natural y observar de cerca el labrado del sillar por parte de los maestros canteros.

El recorrido elevado, a su vez, funciona como una galería en la que los artistas plásticos pueden exhibir sus obras al público, mientras que los músicos pueden utilizarlo como un escenario. Desde esta parte, se desprenden pasarelas transversales que atraviesan la sección del edificio y dirigen al público hacia los bloques de piedra como pequeños espacios de contacto.

Por su parte, la sala del silencio hace un corte transversal sobre la piedra en orientación perpendicular al edificio, y forma un espacio estrecho que desborda solemnidad y pureza. La verticalidad de la roca permite que se filtre la luz solar y el agua de lluvia, convirtiendo al lienzo blanco en una obra de arte que varía según los colores reflejados desde el cielo, las sombras y el baño de agua que se desliza en la porosidad del sillar.

El color blanco del sillar absorbe todos los colores de la naturaleza y los refleja, construyendo así una atmósfera única e inigualable.

Arquitectura: Gerardo Chávez Maza, Marisol Layseca Prieto, Sebastian Paredes Smith. Concurso: Inspiration Hotel 2014. Premio: 1er Puesto. Promotor: OpenGap. Ubicación: Canteras de Añashuayco, Cerro Colorado, Arequipa, Perú. Año: 2014.

 

Publicado en Ed. 32 revista Proyecta. Lima-Perú.