Concurso RAGA: Soluciones para enfrentar el friaje en zonas altoandinas

Cada año, pobladores de las zonas altoandinas del Perú y otros países de Latinoamérica sufren las consecuencias del friaje y las heladas, que pone en grave riesgo su salud y actividades económicas. Ante ello, la Regional de Arquitectos del Grupo Andino (RAGA) organizó un concurso de ideas arquitectónicas para la creación de soluciones modulares que permitan contrarrestar las condiciones climáticas extremas y permitan mejorar la calidad de vida de personas y animales.

La RAGA, que agrupa a arquitectos de Bolivia, Chile, Colombia, Perú y Venezuela, se encuentra promoviendo alternativas viables para dotar de infraestructura adecuada a las zonas vulnerables a las heladas. En ese contexto, organizó el Concurso Internacional de Ideas Arquitectónicas “Refugios contra el friaje en zonas Alto Andinas”, cuya convocatoria estuvo a cargo del Colegio de Arquitectos del Perú (CAP).

Participaron todos los países del bloque regional, con un total de 22 proyectos. El jurado fue designado por el exdecano nacional del CAP, Arq. José Enrique Arispe Chávez y la gerente del Proyecto del XXIII Congreso RAGA, Arq. Marianela Vega Jerí; y estuvo conformado por los arquitectos César Lama Moore, Rubén Segura De la Peña y Luis Fernando Espinoza Castillo.

Ganadores. El jurado otorgó el primer lugar del concurso a la propuesta Amachay, del equipo Kawsaqi, integrado por los arquitectos peruanos Roberto Luna Huanay, Raúl Fernández Ramírez y Alejandro Zamudio Grández. El segundo puesto fue para la propuesta Uma, de los arquitectos Viviana Silva Vereau y Danny Almeida Apolaya, En tanto, el proyecto Arquitambo se adjudicó el tercer lugar. Estuvo a cargo de los arquitectos Cinthia Edith Díaz Becerra, Emilio José Morillo Gastelo, Tannia Elissa Castro García y Luis Gonzales Yovera.

 

Primer lugar: Amachay, solución de cuatro bloques

La propuesta ganadora del concurso de ideas abarca la problemática del friaje a través de tres perspectivas: del poblador, de la ganadería y de la agricultura. Sobre esta base, se propone la construcción de un módulo básico hecho de adobe, compuesto por cuatro bloques: Trombe, Techo, Piso y Servicio; a través de los cuales se buscará la retención del calor.

Los arquitectos a cargo de Amachay enfatizan que los principales afectados en épocas de heladas son los niños, quienes desarrollan enfermedades pulmonares que los ponen en severo riesgo de muerte, ya que en esas zonas no se cuenta con equipamiento que se requiere para un tratamiento adecuado.

Respecto a la ganadería, resaltan que se trata de una de las dos actividades más importantes para la economía del poblador altoandino. Se desarrolla de forma extensiva en terrenos con diversos pastizales que facilitan la alimentación de los animales. Sin embargo, al disminuir las temperaturas la mayoría de crías mueren. Ello genera una disminución de ingresos y menos alimento para las personas.

El otro pilar económico en la vida del habitante altoandino es la agricultura. El cultivo de papa, olluco, trigo, cebada, arveja, habas, entre otros, es fundamental para la subsistencia de los pobladores, ya que es para el autoconsumo. El intenso friaje genera la disminución o pérdida total de estos recursos.

SOLUCIÓN INTEGRAL. El equipo Kawsaqi plantea un módulo de vivienda básico construido con adobe, material imperante en zonas que son objeto de intervención. Esta estructura no es capaz de brindar por sí sola el confort requerido ante un clima adverso, es por ello que se le agregan los bloques Trombe, Techo, Piso y Servicio, con los que se busca aumentar la ganancia de calor.

El equipo Kawsaqi propone la construcción de un módulo básico hecho de adobe, compuesto por cuatro bloques: Trombe, Techo, Piso y Servicio; a través de los cuales se buscará la retención del calor.

 

Bloque Trombe: Ayuda a sacar un mayor provecho del brillo solar en épocas de friaje, siempre que esté orientado hacia el norte. Brindará calefacción al muro adyacente durante el día, a fin de que el poblador aproveche el calor almacenado durante la noche.

Bloque Techo: Se trata de una estructura de madera a manera de tijeral en posición inclinada, cuya función es recolectar el agua de las lluvias a través de canaletas. Su orientación hacia el norte ayudará a calentar el agua por medio de un sistema instalado en el interior del tijeral, que puede ser usado por poblador. Este módulo, además, genera una cámara de aire que brinda protección desde la parte superior.

Bloque Servicio: Hace referencia al ambiente sanitario de la vivienda. Alberga agua de lluvia y la filtra para que pueda utilizarse en la ducha, lavadero e inodoro. Además, este módulo permite que el ambiente privado esté protegido ante el intenso frío.

Bloque Piso: La base de la vivienda busca aislarla del frío proveniente de la tierra. Para ello, se dispone una excavación en el terreno que pueda dar lugar a una capa de piedras, seguida de una serie de tablones de madera machihembrada.

MÓDULOS COMPLEMENTARIOS. El proyecto incluye, además de la vivienda principal, una serie de módulos complementarios. “Establo”, “Forraje”, “Talleres” y “Tambo” están ubicados de manera tal que el poblador optimizará sus tareas diarias, generando espacios intermedios organizadores.

Los arquitectos plantean un agrupamiento en base a estos módulos relacionados entre sí, que facilita flexibilidad de crecimiento y una adaptación idónea a las necesidades específicas de cada localidad o centro poblado, puesto que sus elementos se amplían de forma lineal e independiente.

Así, el Módulo Establo busca que los animales no resulten afectados durante la época de frío, ya que los protege de la intemperie. El Módulo Forraje, en tanto, almacena el forraje, alimento, herramientas, entre otros elementos.

El Módulo Talleres consiste en espacios donde los pobladores podrán recibir capacitaciones en diversos temas, a fin de reforzar sus conocimientos y actividades. El espacio principal es el Módulo Tambo, pues en él se podrá brindar asistencia médica y educativa, se podrá también utilizar como comedor o punto de encuentro vecinal.

 

Segundo lugar: Uma, agrupando unidades habitacionales

 

La propuesta acreedora del segundo lugar en el concurso de ideas de la RAGA radica en la construcción de un módulo de vivienda que se pueda replicar y adosar a otros tres módulos que tendrán las mismas características. Los autores del proyecto tienen la intención de crear unidades multifamiliares para cuatro familias, las cuales podrán apoyarse en sus labores cotidianas sin perder la independencia de sus hogares.

El proyecto Uma dispone que las unidades multifamiliares puedan agruparse en un terreno típico de las zonas altoandinas. Para ello, se emplearán materiales de uso común entre los pobladores.

CARACTERÍSTICAS. El módulo proyectado respeta la conformación típica de las viviendas altoandinas. Cuenta con espacios básicos como la cocina, que al mismo tiempo funciona como área común y de reunión familiar; así como un dormitorio, que cumple la función de “cuarto caliente”. A ello se suma un patio/invernadero que permite recolectar el calor durante el día y puede ampliarse a futuro para ser utilizado como un dormitorio adicional, taller o depósito, dependiendo de los requerimientos de las familias.

El ambiente principal, la cocina, pasa a ser una “cocina mejorada”, pues pasa a emplear leña o carbón y cuenta con una chimenea, que evita que el humo se disperse en el interior del ambiente. Los arquitectos aseguran que este prototipo de cocina ha sido objeto de investigación en diversas instituciones educativas del país.

El cuarto más caliente es el dormitorio, donde las familias pasan la noche. Se sitúa atrás del patio/invernadero para que pueda recibir calor a través de pases en las partes bajas y altas de los muros. El mecanismo consiste en dejar ingresar el aire caliente que se almacenó durante el día y eliminar el aire frío que se pueda encontrar en la vivienda.

El módulo proyectado cuenta con espacios básicos como la cocina, que al mismo tiempo funciona como área común; así como un dormitorio. Si cuatro familias acuerdan componer una unidad multifamiliar altoandina, contarán con un volumen mayor de aire caliente en sus patios y habitaciones.  

 

AISLANDO EL FRÍO. El módulo propuesto tiene como objetivo fundamental ser un refugio para las familias contra el frío y ello debe incidir en la parte constructiva. En la altura de los andes es común la aparición de rayos solares durante el día a pesar de las bajas temperaturas de la noche, por lo que es importante aprovechar la energía en favor de la vivienda.

La tecnología constructiva de Uma se basa en el adobe, elemento habitual en las viviendas, que resulta apropiado porque los muros anchos de tierra son útiles como aislantes del frío durante la noche. Otra vía para mitigar el frío radica en el piso, donde se coloca una capa de piedra, y sobre esta se apoya una estructura de madera que recibe un piso machihembrado del mismo material.

El sistema propuesto evita que se produzca contacto directo con el suelo frío, que ocasionaría una pérdida de calor. Los techos cuentan con un falso cielo raso de torta de barro sobre caña, que se arma bajo la estructura de la cubierta y permite el paso del aire frío desde el exterior, consolidando el aislamiento interior.

El patio/invernadero es fundamental para la recolección de calor. Es un ambiente cerrado hecho de madera y plástico traslúcido, que guarda aire caliente durante el día y lo transmite a los ambientes de la casa en la noche. Se trata de un espacio cuadrado en el que se pueden plantar vegetales o criar animales como cuyes o gallinas.

UNIDAD DE VIVIENDA MULTIFAMILIAR ANDINA: UMA. A nivel unifamiliar, el módulo es una pieza cuya planta tiene forma de T, y puede ser replicada o adosada. Se pueden unir hasta cuatro viviendas con las mismas características a través de los patios/invernaderos, que al ser más grandes pueden almacenar una mayor cantidad de aire caliente para distribuirlo en la noche.

Si cuatro familias acuerdan componer una unidad multifamiliar altoandina, contarán con un volumen mayor de aire caliente en sus patios y habitaciones. Además, podrán apoyarse entre ellas durante la etapa de construcción, facilitando las labores.

La propuesta está orientada, precisamente, a lograr asentamientos de varias familias. Para el diseño de las unidades, se ha tomado en cuenta las características de los caminos y calles de las zonas, donde los desniveles son muy comunes.

Otro factor que se busca reforzar es el social. La construcción de estos módulos generará espacios que pueden ser aprovechados como puntos de reunión o para usos comunes. Frente a este espacio, se ubica una plaza ideada para realizar actividades al aire libre.

Las instalaciones sanitarias se ubican detrás del módulo, e incluyen un área de duchas y letrinas. Se optó por estas últimas debido a que es poco factible la instalación de redes de desagüe en zonas altoandinas.

El equipo a cargo del proyecto Uma enfatiza su intención de fortalecer la unión comunitaria de las familias altoandinas. A través de la arquitectura, buscan formar unidades que generen beneficios cuando se adosen a otras.

 

Tercer lugar: Arquitambo, módulo para 15 personas

 

El proyecto Arquitambo fue concebido para la comunidad rural Choroma, situada en el distrito de Santa Lucía, provincia de Lampa, departamento de Puno, a más de 4,000 m.s.n.m. Esa zona registra, entre mayo y setiembre, temperaturas que pueden bajar hasta los -7 °C, aunque la presencia solar suele ser elevada.

SISTEMA ALTERNATIVO. Para definir los lineamientos de la propuesta, los arquitectos a cargo de Arquitambo exploraron el entorno geográfico de Choroma, y en base a ello idearon una estructura sencilla, que utiliza tecnologías con sistemas constructivos alternativos.

El módulo propuesto tiene capacidad para 15 personas y puede ser utilizado, además, como refugio de transición de uso para la época invernal. Las condiciones de confort que alcanza no distan mucho de las que se obtienen con construcciones convencionales.

El proyecto se considera viable en cuanto a la adquisición de materiales y equipos, así como en su implementación, que suele ser contextos desfavorables y con premura de tiempo. Además, su diseño y volumetría no resultará extraño para los pobladores, porque se adapta a la zona altoandina.

Los dormitorios del refugio dan hacia el sur para aprovechar mejor el brillo solar y generar gran inercia térmica. De ese modo, la radiación solar no ocasionará grandes incrementos de temperatura, puesto que la energía se está almacenando para ser liberada durante la noche. Con estas propiedades, los habitantes no experimentarán cambios bruscos de temperatura, y tampoco alcanzarán valores extremos.

Los espacios más amplios han sido destinados a las áreas de dormitorio, que a su vez cuentan con los mejores acabados y aislamientos. Esto se debe a que la tendencia e intensidad de uso de estas habitaciones es mucho mayor a las demás.

ESTRUCTURA CON BASE HISTÓRICA. La elección de materiales rescata las construcciones del siglo XIX. Al igual que en esa época, se emplean fardos de paja con mortero de barro, arcilla y cal para levantar muros de adobe y techumbres de paja, que se cubren con barro para luego ser impermeabilizadas con una mano de cal.

Se consideraron sistemas de paneles prefabricados de paja, rescatando así el uso de este material para la implementación de refugios. Los fardos de paja funcionan como elemento aislante y se refuerzan con una armadura de madera. Todo se ubica por encima del sobre cimiento, y en su parte superior se refuerza por una placa. Una barra fortalece el muro ante cualquier movimiento brusco y se concluye en un revestimiento estético, sustentable y funcional.

VENTAJAS. El proyecto genera un ahorro hasta del 90% en el gasto energético de la casa, gracias al gran aislamiento que se logra con la paja y la masa térmica de revocos de adobe. Además, los materiales que se emplean son naturales y no dejan huella ecológica, ni en la construcción ni la demolición.

El módulo propuesto tiene capacidad para 15 personas y puede ser utilizado, además, como refugio de transición de uso para la época invernal. 

La temperatura interior es estable, lo que genera un confort térmico que ayuda a evitar diversos males como constipados y problemas reumáticos. En tanto, el revoque junto al revestimiento exterior de capa gruesa, con el interior de paja, logran controlar la humedad para mantener el ambiente seco.

Los paneles tienen medidas ligeras y pesan cerca de 145 kg, a fin de que puedan ser transportados fácilmente y colocados de forma manual por varios montadores. Si se llega a prensar con más presión podría reducirse el grueso del panel para que se pueda cerrar la pared terminada con revocos gruesos que penetran en parte en el panel.

La volumetría preliminar se configura a partir del gráfico aplicativo de la idea rectora. El objetivo principal es lograr la integración con el contexto a través del uso de materiales propios de la zona y que sean renovables. Se debe concebir el gráfico en el espacio (en sus tres dimensiones) como un hecho arquitectónico que manifieste la esencia del fundamento ideológico, con el fin de lograr una composición simétrica que demuestre la interacción del hombre con sus tres entornos.

DETALLES. Las áreas se distribuyen en una sala - comedor que puede albergar hasta a 15 personas y dormitorios con sistemas de calefacción natural a través de invernaderos, también para 15 personas. Al costado se ubica un corral para la crianza de animales como alpacas, ovejas y llamas. Otro lugar dentro de la vivienda se destina al almacenaje de alimentos.

La propuesta estructural incluye muros prefabricados de ichu con estucado de tierra arcillosa. El piso es de madera machihembrada y se sitúa sobre una cama de piedra, dejando una capa de aire. Las columnas son de madera tornillo y se asientan sobre una zapata de concreto, que se junta con una placa de apoyo a través de pernos de anclaje. Toda la estructura descansa sobre tierra afirmada.

Los techos, en tanto, están conformados por estructura de madera con lámina impermeable y cubiertos con paja, Maydilit y entramado de madera. Las vigas y columnas son de madera tornillo. El refugio tiene un área total de 286.5 m2 y se divide en cinco módulos de 3.00 m x 3.00 m que conforman un área mínima de 9.00 m2, acorde a las actuales viviendas de la comunidad de Choroma.

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