Martina Otto: “Los códigos de edificación están, pero hay un problema de cumplimiento”

Martina Otto cuenta con más de 20 años de experiencia en la política ambiental y derecho, con un enfoque particular en la energía limpia y el transporte sostenible. Estuvo en nuestro país para exponer sobre las políticas públicas que se están adoptando en el mundo para promover la construcción segura y sustentable, durante un seminario organizado por Swisscontact en setiembre pasado.

¿Cuál es el panorama de la construcción frente al cambio climático? El sector de la construcción es el contribuyente más grande de emisiones. No se trata del cambio climático únicamente, también es el uso de energía, uso de agua que es bastante importante, el uso de recursos globales. Es un sector que usa muchos materiales y hay residuos que se generan en sus procesos también. Para el año 2030, el 80 por ciento de la población mundial va a vivir en las ciudades y, para ese tiempo, el 40 por ciento de la población va a necesitar mejor acceso a las viviendas. Estamos hablando del lado cualitativo y también cómo es que satisfacemos esta demanda de una manera eficiente con los recursos y cómo lidiamos con el sector informal y con la vulnerabilidad.

¿Qué se puede realizar ante esta situación? Hay una gran oportunidad con todas las inversiones que se están haciendo y con la transformación que se necesita para abordar los retos en el sector de la construcción. Esto requiere una inversión aproximada de 220 mil millones de dólares adicionales para el 2020. Es un número enorme, pero los retornos podrían ser tan altos como 124 por ciento si las inversiones se hacen de manera correcta. También creemos que se puede reducir la demanda de energía en casi 50 por ciento comparados con los niveles de 2005. Para ello, tenemos muchas tecnologías, materiales y conceptos de diseño que están disponibles, y han demostrado que sí funcionan, pero no hay una demanda generalizada para lo que son edificaciones con bajas emisiones de gases de efecto invernadero y los recursos técnicos disponibles, no han sido movilizados. Es algo que tenemos que cambiar a través de esas políticas para poder generar esa transformación en el mercado.

¿Por qué no existe una demanda generalizada? Porque existe una fragmentación de intereses y la eficiencia energética en las edificaciones aún no se valora adecuadamente en el precio de las propiedades. También hay incentivos divididos, muchas veces los costos por adelantado no son considerados. Pero también hay un gran número de pequeñas oportunidades de reducción, eso significa que hay muchas edificaciones, pero también hay muchos puntos de intervención. Eso hace que sea un sector complicado. Esto tiene que ser integrado en la manera que diseñamos las políticas. Y la última parte tiene que ver con la falta de conocimientos técnicos, de know-how. Hay toda una cadena de suministro que tiene que ser considerado. Podemos tener la política más maravillosa, pero si no tenemos los técnicos que vayan a implementarla construiremos propiedades y edificios que no van a ir a ningún lado. Tienen que existir las estrategias establecidas para generar ese conocimiento técnico.

¿Qué tipo de soluciones están disponibles en el mercado mundial para edificaciones sostenibles? Las edificaciones pasivas, en el caso que hablemos de edificaciones nuevas. Luego tenemos las medidas activas como calefacción, aire acondicionado, iluminación eficiente, intercambiadores de calor, suministro de energía renovable integrada, entre otros. El otro que tiene que ver con construir el comportamiento del usuario mientras más optamos por edificios ecoeficientes, más importante se volverá este componente. Debemos pensar cómo integrar a los usuarios finales desde el inicio para que los inmuebles sean usados de la manera más eficiente posible al final.

¿Por qué las edificaciones sostenibles son la clave para un desarrollo sostenible? Las edificaciones sostenibles son claves porque brindan refugio para las personas y si es que logramos hacer el diseño y el desarrollo de estas viviendas de manera correcta, es decir, que las construimos de manera que sean eficientes en el uso de recurso de energía, también podemos cumplir con los otros objetivos de desarrollo sostenible.

¿Qué objetivos? Por ejemplo, el que tiene que ver con energía y con infraestructura. Así que las viviendas nos conectan con la infraestructura. Si es que logramos hacer estas conexiones de manera correcta podemos reducir la huella global. El hecho es que nuestras tendencias en lo que respecta a crecimiento poblacional, urbanización, van a poner cada vez una mayor demanda sobre las viviendas y que tienen que ser construidas.

¿Qué podría ocasionar esta situación? Si continuamos sin hacer nada, por un lado, vamos a crear un problema para nuestros recursos naturales porque estamos sobre utilizándolos pero también contribuimos aún más al cambio climático. En un escenario en que no se hace nada, podría duplicar la huella del sector construcción en lo que respecta a clima. Por el contrario, si es que nosotros tomamos las medidas correctas, podemos aprovechar este potencial de mitigación del sector construcción que es absolutamente crítico para permanecer debajo de la ruta de los grados centígrados.

La especialista sostiene que actualmente hay muchas tecnologías, materiales y conceptos de diseño sostenible que están disponibles, y han demostrado que sí funcionan, pero no hay una demanda generalizada.

 

POLÍTICAS

¿Cuál es la mejor política para afrontar el reto de edificaciones sostenibles? No hay una mejor política que se aplique a un solo caso, todo eso trae un contexto y va a requerir una adaptación. Un ingrediente clave es la voluntad política. Necesitamos la valentía para poder establecer objetivos de largo plazo porque estas edificaciones se construyen por un ciclo de vida bastante largo y esto tiene que coincidir con este nivel de ambición. Eso significa que muchos ministerios diferentes están involucrados a nivel del Gobierno. Necesitamos equipos interministeriales para garantizar que las políticas estén integradas, que no solamente tengamos a una sola edificación, o los equipos que se usan, o la infraestructura que conecta dos edificios, sino que tenemos que verlo a nivel de ciudad y también incorporemos las consideraciones energéticas. Por lo tanto se trata de un enfoque sistémico en el que tenemos que considerar que se puede hacer a través de estos equipos interministeriales.

¿Ha revisado las políticas de otros países? En el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), hicimos una revisión de políticas de cómo reducir los gases de efecto invernadero de las edificaciones. Básicamente revisamos 80 estudios de más de 52 países y analizamos más de 20 instrumentos de política y fueron agrupados en cuatro grupos más grandes: Control y reglamentario, Instrumentos económicos basados en el mercado, Instrumentos fiscales e Información y acuerdos voluntarios.

¿Cuáles fueron las conclusiones tras la revisión de las políticas? Tenemos un par de lecciones aprendidas. Las políticas pueden ser muy eficientes y muy costo eficientes, las herramientas regulatorias con frecuencia son más efectivas y más costo eficientes que las herramientas económicas. Esto básicamente elimina ese mito que con el lado regulatorio no vamos a llegar ningún lado. Los elementos regulatorios sí son extremadamente importantes más en un mercado de la construcción que es muy fragmentado. Los mejores resultados también se pueden lograr si se aplican varias herramientas en combinación y aquí la idea no es solo tener un código de construcción sino de tener los conocimientos técnicos de los trabajadores de la construcción y también esquemas de créditos establecidos para garantizar que el costo adicional sea absorbido para que se construyan edificaciones más eficientes en cuanto a costos hacia el usuario final. Luego, el sector público tiene un fuerte y sólido liderazgo al aplicar esos lineamientos de construcción sostenible a sus propias edificaciones. Otra área es el de viviendas sociales, donde hay muchas adquisiciones de edificaciones y la fuerza de los gobiernos en el mercado puede impulsar este cambio a otras tecnologías, por lo tanto, bajar los precios y de esta manera lograr que el sistema funcione mejor.

¿Cuál es su opinión sobre los códigos de construcción sostenible? Creo que los códigos de construcción sostenible son un área que podríamos destacar porque están en el centro de políticas que hemos revisado. Los códigos de edificación están por todos lados, pero hay un problema en términos de cumplimiento. Aquí hay una verdadera oportunidad de llevarlos al siguiente nivel, quiere decir, que no sean solamente para edificaciones nuevas sino también para la renovación de edificaciones. Esto se vuelve cada vez más importante a medida que se construyen más edificaciones. Hay diferentes etapas de madurez y todo empieza con el establecimiento de un piso, con estándares de desempeño para materiales específicos, pero ese es bastante prescriptivo por decirlo así, y lo que es más eficiente es tener estándares de desempeño para todo el edificio. Luego tenemos normas de sitio para la reducción de energía que se tiene que incorporar y también incorporar requerimientos de energía renovable, especialmente en edificaciones públicas, este es el siguiente paso.

PERÚ

¿Cuál es la mejor política para lograr un desarrollo sostenible en un país como el nuestro? No hay una sola política que sea la mejor. Una política en realidad es un paquete de políticas que nosotros necesitamos. Necesitamos objetivos de largo plazo, establecidos de una manera muy ambiciosa, que para un cierto periodo de tiempo todas las edificaciones nuevas vayan a ser edificaciones con cero emisiones o con energía positivas, o los objetivos para lo que son renovaciones. Darles la señal para que el mercado puede prepararse, paso por paso, para cumplir con esto. Eso significa que necesitamos políticas y una hoja de ruta apropiada que tiene que estar definido, que muestre estos pasos incrementales, de forma que el sector privado esté preparado. Entonces básicamente brinda una nueva oportunidad de negocios en lo que es renovación.

¿Qué más tendría que incluir esa política? Con la hoja de ruta tienen que haber códigos de edificación apropiados, que se centren en el desempeño energético de toda la edificación en vez de unos específicos para tecnologías específicas, se tienen que usar otras también. Esto tiene que ser apoyado con financiamiento apropiado, préstamos, incentivos y requiere alcance hacia los usuarios finales de las viviendas, para poder generar una demanda para estas edificaciones. Finalmente como toda la cadena de valor de las edificaciones, es esencial formación vocacional para los trabajadores y eso cubre desde los arquitectos, el proyectista hasta el obrero.

En nuestro país se está empleando la certificación LEED para edificios verdes ¿cuál es su opinión acerca de estos certificados? Son una gran herramienta primero que nada para la sensibilización. La gente reconoce que hay una diferencia en el desempeño de la edificación, es una buena herramienta por ejemplo para los gobiernos cuando buscan estándares o normas de compras públicas. También son buenos como una herramienta de gestión para que las edificaciones se diseñen bien en primer lugar y también se operen bien. Pero obviamente la certificación necesita ser confiable y tiene que haber verificación por auditores terceros.

UNEP trabaja con diferentes gobiernos, ¿está laborando con el peruano? Trabajamos a nivel mundial con todos los gobiernos en realidad, hemos establecido lo que es la “la Alianza Global para las Edificaciones y la Construcción (ABC GLOBAL)”, y 24 países son miembros; así como algunas instituciones. Perú está involucrado en las discusiones y esperamos que sea miembro dentro de poco.

En Perú tenemos el problema de la autoconstrucción, ¿cómo resolverlo? La autoconstrucción es un hecho y va a tomar un tiempo en cambiar esta situación. Requiere el involucramiento de las poblaciones y ayudarlos a adquirir ciertas habilidades, incluso ese podría ser un programa para generar nuevos empleos para ellos. Así que no deberían tomarlo solamente como un problema, sino buscar una solución y convertirlo en una fortaleza. Hay todo un grupo de trabajo, una fuerza laboral que puede contribuir al sector si recibe la capacitación adecuada. Pero si existe un código de edificación, un sistema de permisos y las cosas no se hacen con eso, o no hay ningún tipo de licencia, tiene que haber una sanción o penalidad. En mi país el que construye sin licencia o sin permiso va a tener que derrumbarla. Pero obviamente hay un elemento de componente social y esa situación hay que convertirla en una fortaleza. Tratar de involucrar a todas las personas, generar empleo en los sectores de construcción para poder cambiar la situación.

Publicado en revista Proyecta Ed. 41.